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Paradojas comportamentales

Lluís Bielsa (3.979) | Delegado del COOOC en Barcelona 26 febrer, 2024

INSUFICIENCIAS DE CONVERGENCIA INFANTILES

Consejos a niños para frenar los abusos de los amigos plomos

Como sabemos, un amigo o amiga plomo es un amigo pesado, lo que no implica que tenga cualidades suficientes para explicar el mantenimiento de su amistad. En especial, en las relaciones sociales infantiles poliédricas, llenas de ebullición madurativa y experiencial, resulta complicado encontrar el equilibrio entre frenar al amigo plomo sin renunciar a una amistad que también aporta cosas positivas.

Una estrategia antiplomos es crear el clima necesario para conseguir el efecto sin que se note el cuidado, es decir, favorecer que sea el propio amigo o amiga plomo quien tome la decisión de frenar la insistencia. De esta manera no será el pequeño niño o niña que sufre sus molestias quien lo frene.

Por ejemplo, si el amigo plomo se presenta cada día a merendar, hay que evitar meriendas atractivas: un bocadillo de pan mal descongelado, un trozo de queso seco de régimen con regusto de plástico y, por supuesto, nada de aceite, junto con un vaso de agua del grifo un poco recalentado y servido en un vaso de plástico amarillento y desgastado con marcas de labios. Con todo esto bastará para que el propio amigo plomo decida cambiar el incómodo hábito de presentarse a merendar tarde tras tarde.

Y ahora explicaremos la relación entre la estrategia para el amigo plomo con el comportamiento, aparentemente contradictorio, de los niños y las niñas con insuficiencia de convergencia.

 

La aparienza que no es

Como sabemos, la insuficiencia de convergencia describe la dificultad de mantener los ojos centrados sobre el objeto de atención, debido a una tendencia mayor de la normal a divergir en condiciones de reposo. Por esta razón también se la conoce como exoforia de cerca por encima de la norma (de exo = fuera y foria de “foro” o zona de reunión de los ojos).

En este sentido, parece contradictorio que el comportamiento infantil, ante la insuficiencia de convergencia, manifieste lo contrario de lo que parece lógico. Si cuanta menos distancia visual más esfuerzo de convergencia, ¿por qué los niños exofóricos por encima de la norma recurren a un reflejo postural tan corto para acabar con los píxeles de las pantallas pegados a la nariz?

La explicación está en la misma línea de la estrategia ante el amigo plomo.

La criatura que sufre insuficiencia de convergencia, de manera inconsciente, descubre que está más cómoda a una distancia lo suficientemente corta para que el amigo plomo, que en este caso es el ojo no director, abandone la pista de juego, lo que evita el pesado esfuerzo de empujarlo a participar en la binocularidad: si no hay visión binocular no hay problema binocular (aunque aparezcan muchos otros, claro).

Una estrategia antiplomos es crear el clima necesario para conseguir el efecto sin que se note la cura

Para el ojo director, ponerse de acuerdo con su amigo no director representa un esfuerzo demasiado grande, de manera que para él es su amigo plomo. Forzando el sobreesfuerzo de mirar muy de cerca, con una convergencia debilitada, consigue una supresión visual central del ojo no dominante más rápida y efectiva que mirando a una distancia más larga, exigente de menor esfuerzo de convergencia y, por tanto, con más posibilidades de que su amigo plomo le obligue a hacer un esfuerzo excesivo para mantener el incómodo festín binocular.

 

DISFUNCIONES ACOMODATIVAS INFANTILES

Los niños y niñas con disfunciones acomodativas no tocan el trombón

Como sabemos, el signo típico de la presbicia es alejar el texto para buscar una mejor nitidez. Dado que el déficit acomodativo ‘estructural’ impide enfocar las letras con claridad a la distancia de lectura ‘normal’, es lo que también se conoce como ‘tocar el trombón’.

En cambio, la mayor parte de los niños y niñas con disfunciones acomodativas suelen utilizar una distancia de lectura corta y se encuentran más cómodos acercándose el texto a la nariz que manteniendo una distancia de lectura desahogada. Si esta condición no es la que hemos descrito antes, podemos encontrar valores de endoforia, con lo que el hecho de usar una distancia corta no viene por querer invitar al ojo no director a paseo, a efectos de evitar el esfuerzo de coordinarse con él, sino que, muy al contrario: ya le está bien utilizarlo.

Del mismo modo que se dice “¿qué fue primero: el huevo o la gallina?”, podríamos preguntarnos si el uso de una distancia corta provocó la endoforia o si la endoforia favoreció el uso de una distancia corta. En cualquier caso, la cuestión es por qué se acercan al leer los niños y niñas si sufren dificultades para mantener una acomodación poco eficiente a distancias cortas.

 

Otra apariencia que no es

En primer lugar, hay que recordar que las disfunciones acomodativas infantiles no afectan a la estructura del sistema, como es el caso de la presbicia del adulto, sino su función. En consecuencia, el efecto sobre el sistema es diferente.

Una disfunción acomodativa infantil puede fluctuar: no siempre debe mantenerse en valores que impidan enfocar a distancias cortas. Al tratarse de una afectación del software visual, puede mantenerse mejor o peor según el día, el momento del día, el tipo de actividad o el estado de fatiga del niño o niña.

La insuficiencia de convergencia describe la dificultad de mantener los ojos centrados sobre el objeto de atención, debido a una tendencia mayor de la normal a divergir en condiciones de reposo

En cualquier caso, la prioridad práctica del sistema no es tanto buscar la definición perfecta de las imágenes percibidas como buscar su identificación. Al reducir la distancia de lectura, los caracteres observados se ven mayores, lo que produce un efecto de magnificación que determina la posibilidad de identificar las letras con más facilidad, aunque sea en condiciones de borrón relativo. Salvando las distancias, es como la persona con baja agudeza visual, que utiliza una distancia muy corta para leer.

Como es previsible, los niños y niñas con disfunciones acomodativas no son precisamente bestias lectoras. Con la solución de acercarse para identificar con menos esfuerzo lo que perciben como mayor ya tienen bastante.

La ausencia de referencias determina que la anomalía se convierta en normalidad. El niño o la niña que se acerca ya sea para buscar la supresión monocular en una insuficiencia de convergencia o para buscar la magnificación de unos caracteres demasiado pequeños, para enfocarlos a una distancia normal se les alerta, en el mejor de los casos, de que se alejen.

La familia y los docentes no prevén la posibilidad de que sufran una disfunción visual de cerca a la que parecen no tener derecho; por ello, la información y la divulgación son fundamentales en nuestro papel como ópticos optometristas.

 

Este artículo se publicó en febrero de 2024 en la revista Optometristes.cat número 32.

26 febrer, 2024

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